lunes, 25 de agosto de 2008

Primer amor...

Tenía 7 años, y ella era mi compañera de clases. Se llamaba Yuli, y era la niña más coqueta de todo el segundo grado. Muchas veces se acercó a mi carpeta, y me miraba con ojitos soñadores para decirme cosas poco apropiadas para nuestra edad, como la vez en que, sentada en mi carpeta, me dijo: "¿Por qué no me besas?". No recuerdo exactamente las palabras, sí recuerdo que me reí como nunca ¿Besar a una niña? ¡Ni loco!.

Un día cerraron el colegio, y nunca la volví a ver, siempre me pregunto que habrá sido de su vida, si estará viva, si cumplió sus sueños. Algunas veces, ya adulto, tuve la tentación de buscarla, por la simple curiosidad de saber en quién, o en qué, se había convertido la niña que quiso robarme un beso a los siete años.

¿Si me arrepentí de no haberla besado? La verdad, no, sin embargo, es bonito pensar que a los 7 años una niña se moría por besarme. Y es jocoso pensar que a los 15, cuando el tema ya me importaba, los únicos besos que recibí fueron los de mi abuela cada tarde al despedirme para ir al colegio. Ironías de la vida le llaman.

No hay comentarios: